Más sobre Qatar y el fútbol


 

El presidente de la FIFA ha dado con la solución a las demandas de los grupos gais

Quim Monzó

Quim Monzó

Sepp Blatter, presidente de la FIFA, ha encontrado enseguida el remedio a las protestas que muchos homosexuales han expresado desde que se supo que habían designado a Qatar como sede del Mundial de fútbol del 2022. Se trata de una solución simple e ingeniosa, y con palabras precisas aparece en los titulares de la prensa internacional: “Que, en Qatar, los gais aficionados al fútbol se abstengan de toda actividad sexual”. Tal cual. Exactamente eso ha dicho Blatter: que se abstengan de toda actividad sexual. No follando unos con otros se acabó el problema. Mira tú lo fácil que era.

Ni que decir tiene que los movimientos que luchan por los derechos humanos (en su variante opción sexual) están que trinan. ¿Por qué la FIFA ha concedido el Mundial a un emirato en el que el Código Penal (de 1971) castiga a los homosexuales con latigazos y penas de hasta cinco años de cárcel, penas que no sólo se aplican a los qataríes sino también a los visitantes extranjeros? (Por no hablar de los pisoteados derechos de las mujeres, de la falta de libertad de prensa, de la falta de libertades en general…) La respuesta de Blatter es una brillante muestra de cinismo: “Creo que no habrá ninguna discriminación contra ningún ser humano, sea de uno u otro lado, de derecha o de izquierda, o lo que sea. El fútbol es un juego al que no afecta la discriminación. Pueden estar seguros. Toda la gente que quiera ver un partido en Qatar 2022 será admitida en los partidos”. Eso sí: luego, tras el partido, en el hotel, si son dos hombres (o dos mujeres) vale más que duerman en camas separadas. O mejor aún: en habitaciones separadas, no vaya a suceder que, a media noche, al volver del baño, con la oscuridad y la somnolencia, por equivocación uno se meta en la cama del otro, la cosa se anime y les caigan cinco años en la trena.

The Justin Campaign –una organización británica que lucha contra la homofobia que hay en el fútbol, y que toma su nombre de Justin Fashanu, el futbolista gay que se suicidó en 1998– ha dicho que, con esa decisión, la FIFA demuestra que los derechos de los homosexuales le importan un pito, con perdón. Por su parte, el grupo gay del Partido Conservador británico –LGBTory– ha pedido a la FIFA que exija a Qatar que, antes del 2022, la homosexualidad deje de ser un crimen en ese país. Día a día, las protestas se multiplican. Blatter las escucha como quien oye llover. Y hace bien, porque, como hemos dicho, él tiene ya la solución: que los gais que vayan a Qatar en el 2022 se abstengan de toda actividad sexual, y listos.

La polémica se produce justo estos días en los que, en Catalunya, hay un debate formidable sobre la inclusión de publicidad de la Qatar Foundation en la camiseta del FC Barcelona. Sería bueno saber qué piensan al respecto los colectivos gais catalanes, y los homosexuales azulgrana

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