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Las misses belgas se enzarzan en riñas nacionalistas

Eso es lo que ha ocurrido en el casino de la localidad costera de Knokke, donde se eligió a la nueva miss Bélgica

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Ni siquiera la organización de un certamen tan inocente como el de miss Bélgica 2011 está libre de tensiones nacionalistas en un país tan dividido como este, sin gobierno desde abril y con la sensibilidad a flor de piel en cuanto se tocan los equilibrios internos entre flamencos (60% de la población) y valones-francófonos (40%). Con todo, no es habitual encontrarse con que las reinas de la belleza local se enzarzan en piques nacionalistas. Y eso es lo que ocurrió el domingo en el casino de la localidad costera de Knokke, donde se eligió a la nueva miss Bélgica.

Cuatro de las finalistas (las francófonas Lucie Demaret, Lara Binet, Alizée Lagase y Ayse Ozdemir) se negaron a subir al podio para arropar a la ganadora del concurso. “Estaba todo amañado”, se quejaban en los pasillos. Las candidatas del sur del país “estaban excluidas de antemano”. Ya se sabía – decían-que la ganadora sería flamenca (la elegida fue Justine de Jonckheere, estudiante de Derecho de 18 años). Pero fue otro detalle el que motivó su pataleta.
“¿Cómo es posible que cuatro de las cinco finalistas sean flamencas? Es increíble. Sabíamos que tenía que ganar Justine… Bah, será mejor que Bélgica se separe”, cuenta la prensa flamenca que protestaron las cuatro misses rebeldes ante la organización. “Bart de Wever tiene razón: Flandes y Valonia no tienen nada que ver”, clamó otra miss francófona, citando al vencedor de las elecciones de junio en Flandes, partidario de la lenta disolución del país.
Aunque las ganadoras de las tres últimas ediciones proceden de la provincia de la organizadora del certamen, Darline Devos, ella niega que haya favoritismos. Al menos, resalta, miss Bélgica habla las dos lenguas del país (neerlandés y francés), un criterio no escrito que – en efecto-no siempre cumplen las finalistas que proceden del sur.