Wanda Jackson


El movimiento de caderas

El otro día Diego A. Manrique escribía un interesante artículo sobre Ike Turner en su columna semanal en El País. Ike Turner, uno de los grandes pioneros del rock’n’roll, quedaba bien repasado como el hombre malo que fue o, en otras palabras, el tipejo que tras canciones intensas y exuberantes escondía cualidades humanas nefastas.

En este sentido, merece la pena dedicar tiempo a leer (y escuchar) el artículo que Rolling Stone publica sobre grandes personalidades del rock, inspirado seguramente a raíz del artículo de Manrique. Bajo el título Buenos músicos, pero malas personas, la revista repasa a gente como James Brown, Chuck Berry, Lou Reed, Johnny Ramone…

Más allá de centrarnos en los peores momentos de grandes artistas, el otro día cuando leí el artículo de Manrique andaba escuchando en casa un gran disco sobre el rock’n’roll primigenio en el que se encontraba <<Rocket 88>>. Como escribía Manrique: “Ahí está Rocket 88, de 1951, eterno candidato al título de ‘primer disco de rock ‘n’ roll’, por su frenesí y su guitarra distorsionada”.

<<Rocket 88>> como eterno candidato al comienzo del rock, si es que eso se puede fechar. Me hizo pensar en eternos candidatos a tantas cosas pero, precisamente, surgió en el recopilatorio que escuchaba la voz de Wanda Jackson, también candidata a ser la primera cantante femenina del rock’n’roll. Y, bien visto, seguramente lo sea, aunque es lo menos. Wanda Jackson es una fuerza de la naturaleza que hay que escuchar, sin atender a etiquetas y demás chuflas.

Forma parte de esos pioneros de la primera ola del rock que guardaban el gen del ritmo, el poder seductor de la inocencia junto con sonidos novedosos. Jackson hermanó el country, género con el que creció, con el rock incipiente de los cincuenta. De su abrumadora voz salían estilos mezclados y excitantes desde el folk, el country, el rockabilly… Siempre con la misma capacidad para enamorarte como golpearte.

Conocida como Reina del rockabilly, Wanda Jackson es, a decir verdad, una musa para esta ruta norteamericana. No solo porque compartió escenario y giras con Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Gene Vincent o Buddy Holly, quienes se rindieron a su manera única de fusionar rockabilly, country y gospel, sino porque su manera sensual es tan terriblemente salvaje para el oyente que merece un lugar destacado en el corazón de uno. Cierto que luego, por sus fuertes convicciones religiosas, se entregó por completo al gospel y anduvo alejada de su etapa más excitante para este escribiente.

Wanda Jackson, como Ike Turner, como tantos pioneros, fueron maestros de hacer mover caderas. Con eso nos quedamos en este blog en un día como hoy. Ese gen del ritmo, que te hace bailar pero también te conmueve, merece ser clonado. Por lo menos, desde La Ruta Norteamericana hemos decidido crear una lista de reproducción musical en torno a estos sonidos del rock’n’roll más auténtico, de vieja escuela, al que pertenece parte de la obra de Jackson o Turner.

Si tienes Spotify puedes suscribirte a La Ruta Norteamericana: Mueve tus caderas, que se irá actualizando con canciones añadidas. No es la única lista que La Ruta Norteamericana ha creado. También de soul, power-pop y garage, y una de arrebatos melancólicos. Pero hoy, la protagonista es Wanda Jackson y La Ruta Norteamericana: Mueve tus caderas.

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