EN PRIMERA PERSONA


 

Es pensava que érem catalans

IU FORN

 15/04/2011

Es pensava que érem catalans  Es pensava que érem catalans

Estava jo ahir decidint quina part del món comprava les pròximes setmanes, quan van i truquen a la porta del meu despatx. Toc, toc, toc. Obro i m’apareix un paio prim i llargarut que se’m queda palplantat allà davant amb un somriure enigmàtic i em mira fixament amb uns ulls aquosos. Li pregunto que què vol i el paio allà quiet, amb el somriure glaçat, no em diu ni ase ni bèstia. Al cap d’una hora de mirar-nos, em diu “zenkiu” i se’n va. Ràpidament truco al meu secretari i li pregunto: “Escolti, qui era aquest individu?” La seva resposta va ser: “Un tal ZP. És aquell a qui fa uns mesos vostè i la Merkel van haver de trucar perquè fes les retallades d’una santa vegada i es deixés de plans E i d’altres preses de pèl electorals”. “Mmm, així que aquest era el famós ZP el sinuós “, vaig dir jo.

Però el millor va arribar a continuació. Poso les notícies i m’apareix el mateix paio que havia estat una hora mirant-me sense dir res, afirmant que jo, Wen Jiabao, primer ministre de la veritable primera potència mundial, m’havia compromès a invertir no-sé-quants milers de milions d’euros a les seves caixes d’estalvis. Nova trucada al meu secretari: “Però, què diu aquest occidental?” Resposta: “Es veu que els espanyols d’això en diuen un apoyaré , però no es preocupi -va aclarir-me-, ja hem fet trucar a un uixer, que és a qui li correspon per rang protocolari, perquè el faci rectificar”. “Molt bé”, vaig manifestar orgullós. “Mira que pretendre enganyar uns xinesos com si fóssim catalans… On s’és vist això!”

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Catherine Zeta-Jones


14 ABRIL 2011

Catherine Zeta-Jones ingresa en un centro de salud de Connecticut por un trastorno bipolar

‘Después de sufrir un gran estrés durante el año pasado, Catherine tomó la decisión de ingresar en un centro psiquiátrico para una breve estancia con la intención de tratar su desorden bipolar del tipo 2’, ha dicho el representante de la actriz

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Catherine Zeta-Jones ha estado “ingresada en un centro de salud mental para una breve estancia con la intención de tratar su desorden bipolar del tipo 2”, según ha comunicado su representante 

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“Catherine ha tenido que sobrellevar la enfermedad de Michael y ha sido duro. Acudió al centro porque va a empezar a trabajar y quería asegurarse de que se encontraba en plena forma, y lo está”, ha dicho un amigo de la actriz 

Después de que su marido, Michael Douglas, haya superado con éxito un cáncer, Catherine Zeta-Jonesingresó hace unos días en un centro psiquiátrico para tratarse durante cinco días de un trastorno bipolar. “Tras sufrir un gran estrés durante el año pasado, Catherine tomó la decisión de ingresar en un centro psiquiátrico para una breve estancia con la intención de tratar su desorden bipolar del tipo 2“, ha dicho el representante de la actriz mediante un comunicado.
El trastorno bipolar del tipo 2 se traduce en unos niveles elevados de energía e impulsividad que se pueden alternar con episodios de depresión grave.
Algunas publicaciones digitales publicaron que la artista había ingresado en una institución mental de Connecticut, el hospital Silver Hill, el pasado día 6 de abril. “Se encuentra muy bien y está deseando retomar el rodaje de sus dos próximas películas esta semana”, añadió el representante de la oscarizada intérprete.
Zeta-Jones, de 41 años, ha estado unos cinco días ingresada en el centro, dijo un amigo de la actriz a la revisa People. “No hay duda de que ha sido un año muy estresante para ella“, apuntó. “Catherine ha tenido que sobrellevar la enfermedad de Michael y ha sido duro. Acudió al centro porque va a empezar a trabajar y quería asegurarse de que se encontraba en plena forma, y lo está”, añadió.
En agosto de 2010, a Douglas se le diagnosticó un tumor maligno que se encontraba en fase 4, aunque no había metástasis. El protagonista de “Wall Street”, de 66 años, anunció en enero que le había ganado la batalla al cáncer tras una lucha de seis meses, con sesiones de quimioterapia y radiación para un tumor en la garganta.

"Caperucita roja"


Amanda Seyfried: “Caperucita roja” les enseña a los espectadores más jóvenes es a ponerse en contacto con su sexualidad”

15/04/2011      

Desde que sorprendió a las audiencias con su rol protagónico en “Mamma Mia!” junto a Meryl Streep, Amanda Seyfried viene demostrando con cada papel que tiene lo que hace falta para ser una gran estrella. La nativa de Pensilvania de veinticinco años interpreta a una Caperucita Roja muy especial en la versión para adolescentes del eterno cuento infantil que ha dirigido Catherine Hardwicke. Es que en el film el personaje no es solo uan mujer hecha y derecha, sino que su moral y su ética se ve puesta a prueba cuando tiene que elegir entre dos apuestos galanes, intepretados por los ascendentes Max Irons (hijo de Jeremy) y Shiloh Fernández. Dirigido a la audiencia adolescente, en el filme también hay un hombre lobo, y un sacerdote interpretado por Gary Oldman que hace las veces de cazador.

¿Qué se siente al ser Caperucita Roja?
Se siente muy bien de darle vida a un personaje tan simbólico, para mí es muy importante. Siempre quise actuar en una película de época, pero esto superó todas mis expectativas. Así que para mí fue una gran responsabilidad. Al mismo tiempo, hay muchísimos elementos que me resultaron muy emocionantes. Uno de ellos fue el hecho de que la directora fuera Catherine Hardwicke, y que el filme tuviera su perspectiva, una perspectiva que es muy oscura y aterradora, y al mismo tiempo está llena de romance, tensión y misterio. Fue algo muy importante para mí, definitivamente. Espero que se convierta en un trabajo respetado y que sea bien recibido.

Te lo habrán contado de pequeñita…
Claro. Tendría unos cuatro años. Siento que lo conozco desde que tengo memoria… me imagino que tendría tres o cuatro años, y para mí era una historia aterradora. Pero creo que eso es lo que más me gusta: los cuentos infantiles son muy oscuros, y por eso hay gente q ue no cree que sean buenos para los niños. Sin embargo, tienen moralejas fabulosas, que son muy acertadas. En algún momento, a alguien se le ocurrió que era una buena idea asustar a los niños para que no hicieran cosas mala. Pero de alguna manera, todo eso se fue borrando con el tiempo, la fábula se volvió más inocente pero el relato original contiene toda una simbología sexual que recién ahora volvimos a recuperar. Aunque no, claro, de la misma manera.

Recién hablaste de no hacer cosas malas. ¿Qué significa eso para ti?
Bueno, significa no desviarse del camino, no hablar con extraños… Pero en esta película la enseñanza es otra, creo que lo que les enseña a los espectadores más jóvenes es a ponerse en contacto con su sexualidad, a no tenerle miedo a ese aspecto de sí mismos. Para mí se trata de eso. Yo estaba muy desconectada de ese aspecto cuando era adolescente, y me parece que esa es la enseñanza que deja esta película: hay que estar conectado con la sexualidad, hay que ser sincero con uno mismo, hay que confiar en sí mismo, siempre.

Después de “Mean Girls” empezaste a tener una conexión muy fuerte con los adolescentes. ¿Te parece que eso es porque eres una chica normal?
Sí. Supongo que también se debe a que cuando yo era adolescente miraba un montón de películas y me gusta ser una suerte de modelo positivo, en la medida de lo posible. Me gusta mostrar lo difícil que es tener esa edad. También interpreté muchos papeles de chicas en sus veinte, esa edad sobre la que los adolescentes sienten tanta curiosidad. Me gusta inspirarlos a que sean románticos, a que se conecten consigo mismos de una manera que a veces es muy difícil. No lo sé, me gusta hacer películas que me hubiera gustado ver a mi cuando tenía esa edad.

Eres tan joven, y pareces ser muy frágil. ¿Es solo una impresión?
Hay algo de eso. Pero también sé cuidarme. Tengo mis pasatiempos y otras cosas que para mí son importantes además de mi carrera. Sin embargo, cuando se tiene mi edad, cuando uno está tan involucrado con su carrera, al hacer todas estas películas se hace muy difícil tener una vida propia. La carrera está todo el tiempo mezclándose con el ámbito personal. Por eso el equipo de personas que trabajan conmigo se terminó convirtiendo en mi familia, y cuando termina la jornada laboral, ellos son mi familia.

Sin embargo, hiciste películas como “Chloe”. ¿Cómo puede ser que una persona frágil interprete un personaje como el que hiciste en esa película?
Creo que es porque me escudo en mis personajes. Es decir, en algunos aspectos tengo como una coraza, pero creo que la razón por la cual me puedo conectar con este tipo de personajes y lograr interpretarles con éxito es que soy muy sensible. Uno tiene que ser capaz de ser sensible consigo mismo, saber qué es lo que uno mismo siente. Por otro lado, también hay que ser sensible con los demás, saber cómo se sienten los otros. De esa forma, uno puede entender lo que el personaje está atravesando cuando llega el momento de prepararse, de iniciar esa especie de viaje con el personaje que uno va a interpretar. Creo que todos los actores somos personas sensibles y frágiles, y es por eso que podemos meternos en la piel de nuestros personajes, escondernos dentro de ellos. Por eso me resulta difícil, por ejemplo, ir a hablar a un programa de televisión, porque ahí estoy interpretándome a mí misma, y no es un lugar en el que me sienta muy cómoda. Me siento cómoda interpretando a otras personas.