Vértigo en el PSC


 

Vértigo en el PSC

Mientras el PSC se consume en sus dudas, el PP crece aceleradamente en los feudos socialistas

11/06/2011

Francesc de Carreras

FRANCESC DE CARRERAS

Catedrático de Derecho Constitucional de la UB

En pocos meses, el PSC ha pasado de ser en Catalunya un partido central a quedar bastante arrinconado. Tras las elecciones autonómicas y locales ha perdido la Generalitat, el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona, además de otras piezas menores en las principales zonas industriales. El PSC está reflexionando sobre lo sucedido y ha iniciado un debate que debe culminar en un próximo congreso que aprobará nuevo programa y elegirá nueva dirección.

Cuando un partido sufre una derrota importante sus dirigentes siempre dicen que debe renovarse el programa para sintonizar de nuevo con sus electores. No es cierto y lo saben: lo importante es renovar la dirección, de quiénes la formen se deducirá el programa. Lo que ahora se debate, por tanto, es cuál será el sector predominante en la nueva dirección.

Las principales causas de la debacle parecen ser dos, ambas ligadas a los siete años de gobierno tripartito. En primer lugar, al aliarse con ERC e ICV, dos partidos nacionalistas de izquierda, el PSC quedó encapsulado claramente en este ámbito y nada hizo por mantener un perfil propio; al contrario, intentó superarles acentuando su distancia de los socialistas españoles: “nosotros somos el PSC, no el PSOE”. En segundo lugar, ideologías aparte, el gobierno tripartito dio muestras, en todo momento, de una notoria incompetencia. Cuando un gobierno dice que lo hace bien pero que no sabe comunicar es que lo está haciendo muy mal: la excusa ya la conocemos. Además, se añade ahora una tercera causa: el descrédito del gobierno Zapatero ha afectado también a los malos resultados del PSC.
En efecto, hasta ahora el error del PSC parecía obvio: no sacaba las debidas consecuencias de un dato electoral constante desde los inicios de la democracia, a saber, el PSC siempre ha ganado en las elecciones generales y siempre ha perdido en las autonómicas. Por tanto, cuando se presentaban como PSC perdían, cuando se presentaban como PSOE –con un líder nacional candidato a presidente del Gobierno– ganaban ampliamente. Así pues, dado que el PSC más distanciado del PSOE ha sido el del tripartito, lo que debería hacerse ahora es virar en sentido contrario.

Sin embargo, el PSOE no está en su mejor momento y caben dudas sobre si es ahora es oportuno dar este giro. Ahora bien, mientras el PSC se consume en sus dudas, el PP crece aceleradamente en los feudos electorales socialistas. Quizás cuando los socialistas catalanes acaben de debatir cual es el rumbo a emprender, en Barcelona se repita el fenómeno de Madrid y su entorno con alguna corrección: entre CiU en unas zonas y el PP en otras, el PSC puede quedar relevado como partido central de Catalunya. Este es el vértigo de muchos dirigentes socialistas: una Barcelona convergente y un entorno metropolitano en manos de los populares.