LAS RATAS SEMPRE VAN JUNTES


José Zaragoza irá con Chacón en las listas del PSC a las generales

El secretario de organización ejercerá de puente entre el partido y Rubalcaba | En la decisión de Zaragoza ha sido determinante su buena relación con Chacón y Rubalcaba | El secretario de organización quiere mantener también su peso en la nueva dirección del PSC

La Morenita


 

Existe un consenso catalán pero se imponen criterios ajenos a la realidad catalana

18/09/2011

JORDI BARBETA

Juro por mi madre que me causaría una preocupación enorme que mis hijos no supieran hablar correctamente el castellano. Tampoco conozco a ningún padre, ni a ninguna madre de Catalunya, por muy de la ceba que sean, que no quiera que sus hijos dominen cuantos más idiomas mejor… Cuando hay que verbalizar lo obvio, señal de que triunfa lo absurdo. La cuestión de fondo no es qué ocurre con el castellano en Catalunya, sino qué futuro tiene el catalán. Si queremos que el catalán siga siendo una lengua viva o preferimos que desaparezca, y esa es una decisión política que corresponde a la mayoría social. El dilema político es qué mayoría social debe decidir, la que vive en Catalunya o la que no.

Porque otra obviedad es que si el catalán deja de ser la lengua de referencia en la escuela y no se da la oportunidad de aprenderlo bien a las nuevas generaciones y a los hijos de la inmigración –han llegado un millón de extranjeros en menos de una década– la lengua propia de Catalunya se convertirá en un residuo folklórico. Es cierto que el día que el catalán desaparezca, Montserrat seguirá en su sitio y también la Moreneta, aunque entonces quizá la llamen la Morenita, pero a la mayoría de los ciudadanos de Catalunya esa posibilidad les entristece tanto que intentan evitarla. En eso no son muy raros. Los franceses, los alemanes y los españoles hacen mucho más en defensa de su lengua.

En 1978 la mayoría social y política catalana convenció a la mayoría social y política española y ambas decidieron poner en la Constitución que el catalán no sólo debía ser una lengua viva, sino que para ello había que tratarla “con respeto” y dedicarle una “especial protección”. (Artículo 3.3). Ahora parece que la mayoría social y política española se ha arrepentido de aquello a tenor de cómo han actuado el Gobierno, las Cortes y la Justicia españoles. El Ejecutivo de Zapatero optó por regular por decreto la enseñanza del castellano en Catalunya y el Tribunal Constitucional ha sentenciado que en Catalunya es obligatorio conocer el castellano pero no el catalán, pese a que los catalanes votaron equiparar ambas lenguas.

En Catalunya la inmersión lingüística ha dado buenos resultados de convivencia, la prueba es que no hay más de media docena de familias que apelan al inaudito derecho a negarse a que sus hijos aprendan la lengua propia del país donde viven… Así que un asunto que afecta a la lengua propia de Catalunya y a la convivencia de los ciudadanos de Catalunya sería de sentido común que se abordara y decidiera desde los criterios que han generado el consenso catalán. Sin embargo, se imponen criterios y jueces ajenos a la realidad catalana, que han sustituido el mandato constitucional de “respeto y protección” por una irritación con el catalán y, sobre todo, con el consenso. Y se entrometen para romperlo… no sea que de repente los ciudadanos de Catalunya que hablan catalán y que hablan castellano se pongan de acuerdo… en lo de la pasta que se va y no vuelve.

Carta a Alicia


 

Cuando le sube la hormona y emula a Ciutadans por el flanco marciano, se torna un partido marginal

08/09/2011

Pilar Rahola

PILAR RAHOLA

En lo personal, tengo un gran cariño por Alicia Sánchez- Camacho. Su calidez emotiva, su capacidad profesional, e incluso su coraje en asumir el reto de conciliar la condición de familia monoparental con el liderazgo político, me resultan valores intrínsecos que valoro. Sin embargo, el perfil político de Alicia me parece menos sólido y más inestable que su solidez personal. Y lo digo a sabiendas que ha conseguido algo francamente difícil en su partido: cohesionar sus enconadas familias y dotarlas de moral de victoria. En cierta medida, el “milagro Alicia” ha venido parejo al “milagro Rajoy”, auténtico artífice del buen momento del PP, y probablemente ha sido Rajoy quien ha posibilitado el éxito de su homónima catalana. También es cierto, sin desmerecer a Alicia, que el PP está en racha y que el socialismo está en su momento más bajo y que todo suma más allá de sus propios méritos. Pero existe un abismo enorme entre situar bien a un partido en la carrera electoral y convertirlo en una opción seria y troncal en un territorio. Y es aquí, en esa perspectiva de futuro, donde Alicia es más inestable y menos sólida, es más hooligan y menos líder. Por supuesto hay momentos políticos en los que parece que el PP catalán sea un partido de seny, capaz de mantener sus posiciones sin alzar banderas ultramontanas más propias de otros derroteros radicales. Pero cuando le sube la hormona y emula a Ciutadans por el flanco marciano, se convierte en un partido marginal, con vocación de trinchera y cuya capacidad de influencia se reduce al griterío del titular y a la palmadita en los micrófonos mesetarios. ¿Es eso lo que quiere ser el PP catalán, el bastión irredento de los discursos más radicales? Porque hay una diferencia enorme entre defender posiciones ideológicas y quedarse fuera del consenso mínimo de toda una sociedad. Y eso es lo que hoy por hoy está haciendo el PP, quedarse fuera del consenso mínimo, quedarse fuera del sentido común y quedarse fuera del mapa catalán. ¿Está seguro que eso le dará votos al amigo Rajoy? Puede en Albacete o en Murcia, pero también es seguro que conciliará un gran rechazo en Catalunya, y que el voto anti-PP volverá a sus andadas.

Quizás Alicia debería recordar que fue en Catalunya donde perdió Rajoy.

Y más allá de las bondades o maldades electorales, ¿realmente es esto el PP, el hermano mayor de los sectores más anticatalanes, algunos de los cuales surgidos históricamente de planteamientos abiertamente fascistas? ¿O no recordamos de dónde vienen algunos de los que ahora hablan de “tolerancia lingüística”? Por cierto, que nunca tan bella palabra, “tolerancia”, estuvo en boca tan sucia. Se trata, pues, de una cuestión de opciones. O el PP escoge ser un partido conservador, moderno y de consenso, o el banderín de enganche de todo el territorio anticatalán más irredento. Por supuesto, facherío incluido.

SEGLE XXI


 

Más de 16.000 leridanos podrán tener Internet a través del satélite Hispasat

Más de 96.000 habitantes de Catalunya carecen de cobertura y acceso a Internet, según el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio

Internet | 02/09/2011

 

Lleida (EFE).- Un total de 16.295 ciudadanos de municipios leridanos que actualmente carecen de cobertura de Internet podrán navegar a alta velocidad por la red a través de un servicio de banda ancha gracias al satélite Hispasat, ha informado hoy la operadora de telecomunicaciones Quantis.

Los ciudadanos que residen en esta provincia podrán usar la red gracias al satélite de Hispasat que, además, posee coberturas en Europa, América y norte de África y que orbita a más de 36.000 kilómetros de distancia de la tierra.

Este servicio, que también representa una solución para los más de 59.500 habitantes de la provincia que tienen problemas de cobertura, contempla la financiación íntegra de la instalación y la compra de los equipos a través de los fondos del Plan Avanza e Infraestructuras del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

El director general de Quantis, Aquilino Antuña, ha indicado que esta nueva tecnología representa “un paso más hacia la consolidación de la democracia digital en España” y ha destacado que “esta solución establece la igualdad y la equidad en el acceso a Internet entre las zonas urbanas y las del mundo rural”.

Según datos del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ofrecidos por Quantis, más de 96.000 habitantes de Catalunya carecen de cobertura y acceso a Internet, de los cuales más de 16.000 pertenecen a la provincia de Lleida.