La Morenita


 

Existe un consenso catalán pero se imponen criterios ajenos a la realidad catalana

18/09/2011

JORDI BARBETA

Juro por mi madre que me causaría una preocupación enorme que mis hijos no supieran hablar correctamente el castellano. Tampoco conozco a ningún padre, ni a ninguna madre de Catalunya, por muy de la ceba que sean, que no quiera que sus hijos dominen cuantos más idiomas mejor… Cuando hay que verbalizar lo obvio, señal de que triunfa lo absurdo. La cuestión de fondo no es qué ocurre con el castellano en Catalunya, sino qué futuro tiene el catalán. Si queremos que el catalán siga siendo una lengua viva o preferimos que desaparezca, y esa es una decisión política que corresponde a la mayoría social. El dilema político es qué mayoría social debe decidir, la que vive en Catalunya o la que no.

Porque otra obviedad es que si el catalán deja de ser la lengua de referencia en la escuela y no se da la oportunidad de aprenderlo bien a las nuevas generaciones y a los hijos de la inmigración –han llegado un millón de extranjeros en menos de una década– la lengua propia de Catalunya se convertirá en un residuo folklórico. Es cierto que el día que el catalán desaparezca, Montserrat seguirá en su sitio y también la Moreneta, aunque entonces quizá la llamen la Morenita, pero a la mayoría de los ciudadanos de Catalunya esa posibilidad les entristece tanto que intentan evitarla. En eso no son muy raros. Los franceses, los alemanes y los españoles hacen mucho más en defensa de su lengua.

En 1978 la mayoría social y política catalana convenció a la mayoría social y política española y ambas decidieron poner en la Constitución que el catalán no sólo debía ser una lengua viva, sino que para ello había que tratarla “con respeto” y dedicarle una “especial protección”. (Artículo 3.3). Ahora parece que la mayoría social y política española se ha arrepentido de aquello a tenor de cómo han actuado el Gobierno, las Cortes y la Justicia españoles. El Ejecutivo de Zapatero optó por regular por decreto la enseñanza del castellano en Catalunya y el Tribunal Constitucional ha sentenciado que en Catalunya es obligatorio conocer el castellano pero no el catalán, pese a que los catalanes votaron equiparar ambas lenguas.

En Catalunya la inmersión lingüística ha dado buenos resultados de convivencia, la prueba es que no hay más de media docena de familias que apelan al inaudito derecho a negarse a que sus hijos aprendan la lengua propia del país donde viven… Así que un asunto que afecta a la lengua propia de Catalunya y a la convivencia de los ciudadanos de Catalunya sería de sentido común que se abordara y decidiera desde los criterios que han generado el consenso catalán. Sin embargo, se imponen criterios y jueces ajenos a la realidad catalana, que han sustituido el mandato constitucional de “respeto y protección” por una irritación con el catalán y, sobre todo, con el consenso. Y se entrometen para romperlo… no sea que de repente los ciudadanos de Catalunya que hablan catalán y que hablan castellano se pongan de acuerdo… en lo de la pasta que se va y no vuelve.

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s