para abrir el apetito sexual


 

10 alimentos (y algunas canciones) para abrir el apetito sexual

  • Porque con música los afrodisiacos funcionan mejor

10 alimentos (y algunas canciones) para abrir el apetito sexual

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Los últimos estudios científicos han demostrado que la cocina afrodisiaca es una invención poética de la mente humana, en el sentido de que hay que confiar más en uno mismo y en el intercambio a la hora de levantar la libido que en el efecto viagra que puedan tener algunos productos regalados por la naturaleza, unas veces tan santa, otras tan madre.

Sin querer despreciar estos estudios científicos, para hacer más soportable la existencia es necesario dejarse llevar por la ilusión, y en relación a los productos que podrían condimentar los platos de una cena a la luz de las velas con la luna brillando en el horizonte, – dejémonos llevar por lo manido –, los especialistas en fricciones alimenticias no se acaban de poner de acuerdo.

Sí coinciden, en productos como las ostras, las almendras, el chocolate, el aguacate, los higos, el chile, pero mientras unos añaden la miel, las bananas, el chantilly y las fresas a la lista, otros apuestan por la sandía, la trufa, las bayas de Goji y los espárragos trigueros.

Ante la disyuntiva de equivocarse y que la noche de luna llena a la luz de las velas termine en un fiasco mayúsculo, lo mejor es que cada uno elija el producto que más le seduzca y lo condimente, por ejemplo, con una canción que suene de fondo con la tersura de una brisa. La cursilería al poder. Hagamos, por ejemplo, una lista de productos compuesta por ostras, almendras, chocolate, aguacate, higos, chile, chantilly, fresas, trufa y miel.

OSTRAS

Dicen que las ostras crudas, lo leo en un artículo, tienen un alto contenido en zinc y eso eleva la producción de esperma y testosterona. Razón por la cual, comámonos las otras cuando aún mantengan la musculatura en posición de culturista.

Una canción perfecta para la degustación de ostras entre miradas incendiadas es Sapore di sale, de Gino Paoli. Te susurran al oído “Qui il tempo e dei gironi, Che passano pigri, E lasciamo in bocca, il gusto del sale” y estás perdido.

ALMENDRAS, MIEL Y CHILE

Las recetas con almendras son muchas y variadas, pero no recomiendo los “panellets” si queremos alcanzar una agilidad a prueba de atletas sexuales. Y como tengo mis dudas del efecto de las almendras en nuestra capacidad amatoria, podemos decantarnos por un tres en uno y poner en el horno unas almendras crudas mezcladas con miel líquida y chile.

Eso es lo que lo que los modernos llaman snack y los antiguos llamamos aperitivo. Si la bomba energética propicia los efectos deseados, sería recomendable dejar un guiso preparado en el microondas que sirva para recuperar las calorías quemadas.

Con el picante mechando la saliva, en el tocadiscos, porque a Chavela Vargas hay que escucharla a treinta y tres revoluciones, podría girar Aquel amor con el deseo de que la tristeza de la letra no empañe nuestras ganas y que las endorfinas vuelen sin ataduras.

CHANTILLY Y FRESAS

Escribo chantilly y fresas y me viene a la mente Nueve semanas y media. Convertida en un icono metrosexual de los ochenta, la película siempre me pareció un absurdo desperdicio de nevera. No es mi intención herir sensibilidades, pero cuando los personajes interpretados por Kim Basinger y Mickey Rourke se ponían al rojo vivo, su mayor placer era lanzarse los productos del frigorífico entre sonrisas pizpiretas.

Rourke y Basinger tenían especial predilección por el chantilly o la nata montada, y convertidos sus cuerpos en una masa dulce y viscosa, pasar la rugosa epidermis de las fresas por las pieles vaporosas. Que levante la mano quién no haya intentado imitar la escena con resultados más o menos brillantes.

En la escena no sonaba Slave to love, de Bryan Ferry, pero la canción vale para un roto y para un descosido si nuestra intención es alegrar a los cultivadores de la fresa del Maresme, la mejor de la península.

CHOCOLATE

Dicen que el consumo de chocolate ayuda a adelgazar y los métodos, no importan. En el recetario catalán hay una receta fantástica, el pollo con langostinos y chocolate, y del recetario español son altamente recomendables las perdices con chocolate.

El consumo de estos platos se antoja más apetecible en invierno, y al deseo y a la luz de la luna se puede añadir el calor de la hoguera. Frente al crepitar de los troncos, mientras comemos el mar y montaña recomiendo emplear de banda sonora una canción de amor invernal como Don’t Want To Talk About It de Rod Stewart. En youtube hay una fantástica versión cantada por Stewart y Amy Belle que derretirá al más duro de los amantes impasibles.

AGUACATE

Leo que los aztecas llamaban al aguacate ahuacuatl o “árbol de los testículos”. Rico en vitaminas, la iglesia nunca vio con buenos ojos el consumo del fruto porque en el árbol colgaban de dos en dos y eso despertaba alegóricos pensamientos.

Con un poco de sal Maldon y una cucharilla el aguacate está buenísimo. También está muy bueno convertido en guacamole, y siempre da el pego mezclado con salmón, aunque el sabor del fruto pierda un poco la sutileza.

El grupo testicular por antonomasia es Guns and Roses. El grupo liderado por Axel Rose tiene un buen número de canciones testiculares y la elección del hit depende de los gustos. Unos se decantarán por November Rain, otros por Sweet Child Of Mine. Todo depende del ritmo con el que se quiera comer el aguacate.

HIGOS

No hay péplum que se precie sin una bandeja de higos al alcance de la mano del centurión, del emperador o de la Reina Cleopatra. Según Robert Graves, Livia mató a César Augusto envenenando los higos que consumía el emperador directamente del árbol.

Históricamente, los higos han estado relacionados con la fertilidad y al amor sin edulcorantes. Una carne se puede acompañar con una salsa de higos, pero para una cena abierta hasta el amanecer, con preparar unos higos frescos que sirvan de base a un trozo de mi cuit sazonado con una cucharada de confitura de higos, es más que suficiente para despertar el interés.

Se trata de una receta sencilla y tan finamente resultona, que cualquier canción sirve mientras sea melódicamente perfecta. Try to remember de Harry Belafonte podría ser una buena elección. Melodía sublime y una voz con la textura del mi cuit.

TRUFA

La trufa es, seguramente, el producto más especial de todos. O crea adicción, o crea un rechazo furioso en los consumidores, pero quién cae en su tentación, se convierte en un yonqui de por vida.

Descubrí la trufa cuando era un niño. En la encimera de la cocina de la casa en la que jugaba habían dejado una trufa entera recién desenterrada. Sin saber qué era, mi primera reacción fue olerla y desde entonces la he convertido en una religión. La trufa es rugosa y fea, pero su aroma es tan sensual que una vez la acercas al olfato difícilmente la olvidarás. ¿No es esto lo más parecido a un gran amor?

A la trufa no hay que marearla con ingredientes que destruyan su delicadeza agreste. Un pecorino trufado es un tesoro, pero rallar una trufa sobre unos huevos fritos o sobre una pasta condimentada con un magnífico aceite de la Liguria es un deporte que debería ser olímpico.

El consumo de la trufa despierta una felicidad tan visceral que lo que viene luego debería estar a la altura de aroma del hongo. Un ritual que debería ir acompañado de la canción Hallelujah compuesta por Leonard Cohen. Si es posible, la versión de Jeff Buckley.

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