EL MASTER DE CIFUENTES


 

La ejemplaridad

ENRIC JULIANA Author Img

 

 

ENRIC JULIANA, Madrid

14/04/2018

El 90% de los madrileños quieren que Cristina Cifuentes se vaya. Son datos de las encuestas que manejan algunos medios de comunicación, seguramente no muy lejanas del sondeo que ha empujado a Ciudadanos a pedir la cabeza de la presidenta de la Comunidad de Madrid, amenazando incluso con apoyar la moción de censura socialista. La ola de indignación es alta. Comienza a ser difícil encontrar a una persona menor de cincuenta años dispuesta a votar al Partido Popular en Madrid. Se ve venir una marea Ciudadanos y ello explica la increíble resistencia de los populares a sacrificar la posición. En cualquier país europeo de vieja tradición democrática, Cifuentes ya habría dimitido. España es otra cosa.

Una historia poco edificante se ha convertido en una verdadera gangrena para la universidad Rey Juan Carlos, impulsada en los años noventa por el Partido Popular para poder disponer en Madrid de un polo intelectual alternativo a la prestigiosa Carlos III, gestada en los ochenta por el socialista Gregorio Peces-Barba. La batalla por la hegemonía cultural que tanto interesaba a José María Aznar. La truculenta historia de losmásteres regalados, de las notas manipuladas, de los certificados falsificados, de las amenazas a las profesoras que se negaban a participar en la operación de salvamento de Cifuentes, ha tocado nervio.

Se ha pinzado un nervio sensible. La confianza de los jóvenes en el mérito: lo poco que queda de esa confianza en la sociedad del precariado. El esfuerzo de muchas familias para costear unos estudios de posgrado que no están al alcance de todos. Una administración regional que ha acabado en manos de los jueces después de veinticinco años de acumulación de plusvalías y desparpajo. Un modelo se ha derrumbado y no se sabe muy bien si existe otro de recambio. Las calles peatonales y los carriles bici de la alcaldesa Manuela Carmena representan una valiosa humanización de la ciudad, pero no acaban de dibujar un modelo alternativo al viejo orden. En estos momentos hay un vacío político y moral en el poderoso centro de España. Un vacío nihilista. Un vacío que ha contribuido a descarnar los errores del aparato del Estado en la crisis catalana. Las órdenes equivocadas a la policía, el 1 de octubre. La enorme tribulación de esta semana ante la resolución del tribunal de Schleswig-Holstein, con la que nadie contaba. Con un Madrid ejemplar detrás, la actual crisis de Estado tendría otro formato. El hundimiento político y moral de la Comunidad de Madrid coloca al Partido Alfa cerca del precipicio.

Viene una marea de Ciudadanos, pero aún falta un año para las elecciones. El partido en el Gobierno no sabe qué hacer ante ese 90% de madrileños que desea la dimisión de Cifuentes. Aferrada al cargo y a la imagen que se ha construido de sí misma –una mujer de hierro–, ella se cree capaz de resistir. El PP no sabe qué hacer. Si le obligan a dimitir, refuerzan el “momento Ciudadanos”. Lo ensanchan. Lo consolidan. Premio para Albert Rivera. Si triunfa la moción de censura socialista (con el imprescindible voto de Ciudadanos), el Partido Popular pierde una fenomenal estructura de poder un año antes de las elecciones y entrega a la oposición informaciones muy valiosas sobre la gestión de los últimos veinticinco años.

Al PP le preocupa por encima de todo la marea Ciudadanos y quisieran colocar a Rivera en el brete de apoyar la moción de censura del profesorÁngel Gabilondo, para poder lanzar en toda España el grito de que un voto a Ciudadanos es un voto que acaba en el bolsillo de la izquierda. El Partido Alfa quiere retener a sus electores de toda la vida. El zócalo duro. El macizo de la raza, que decía Dionisio Ridruejo. La imagen impasible de Rajoy, ayer con capa zamorana. Los cuatro tenores cantando El novio de la muerte en Málaga. El casticismo madrileño.

Se está jugando fuerte. Si Podemos pone condiciones a la moción socialista, Rivera podría justificar una retirada de última hora. Podemos, un partido surgido de la Complutense, vuelve a ser un volcán humeante en Madrid. El escenario ha cambiado. Se aproxima la marea Ciudadanos y el profesor Gabilondo podría erigirse en la alternativa de izquierda si gana la moción de censura. Ante ese nuevo escenario, Íñigo Errejón flojea. El dirigente de Podemos mejor tratado por los medios, un intelectual con gran capacidad de análisis, amaga ahora con renunciar a la candidatura. La política en Madrid región es hiperrealista. Brusca. Durísima.

Un Madrid ejemplar contribuiría a edificar otra España. Es un buen momento para recordar la tetralogía sobre la ejemplaridad pública editada en el 2014 por el filósofo Javier Gomá (Bilbao 1965), actual director de la Fundación Juan March. Gomá es un intelectual “blanco” que propone regresar a los valores clásicos, frente a la “escuela de la sospecha” empeñada en denunciar sin descanso el revés de la trama: todo es corrupto, todo ejercicio de poder es necesariamente sucio.

Letrado del Consejo de Estado (número uno de su promoción), Gomá escribió sobre la ejemplaridad mientras en Madrid se cometían importantes tropelías. Su tetralogía no es un programa político, pero constituye una invitación a una política de orden decente.

La cuestión de fondo no es la caída de Cifuentes. La cuestión que ahora emerge es la ausencia de un programa político y moral para la capital de España. O quizás la cruda constatación que Madrid, la gran capital radial, sólo puede funcionar sin programa, entregada a la inmediatez y a su fenomenal capacidad para el drenaje de recursos y energías. Aquí te pillo y aquí te estrujo.

 

Enric Juliana | Enric Juliana Ricart

ENRIC JULIANAMadrid