Osos y camellos


Osos y camellos


John CarlinJOHN CARLIN

“¿El Papa es católico?” o “¿Los osos cagan en el bosque?” son frases que la gente suelta aquí en Inglaterra cuando la respuesta a una pregunta es tan obvia que es ridículo haberla hecho. Como por ejemplo, ¿hubo violencia durante la payasada catalana de octubre del 2017? o ¿Qatar obtuvo la sede del Mundial del 2022 de manera limpia y transparente?

Michel Platini fue detenido ayer en el marco de la investigación sobre si hubo corrupción en el proceso que acabó con la decisión de la FIFA de celebrar el próximo Mundial en el desierto, en la época más calurosa del año, en un país diminuto de limitada tradición futbolística cuya ciudadanía cabría toda en el Camp Nou, el Bernabeu, Old Trafford más el estadio del Rayo Vallecano. Si Platini, expresidente de la UEFA y excrack francés, ofrecerá información de utilidad a los investigadores, ya veremos.

Lo que podemos afirmar sin la más mínima necesidad de ayuda judicial o policial, o sin que entren en juego ni Sherlock Holmes ni Torrente, es que los organismos que dirigen el fútbol internacional han demostrado un permanente desdén por la ley durante décadas, un desdén que se extendió hacia la totalidad de nosotros, los inocentes del mundo futbolero, cuando el comité ejecutivo de la FIFA votó en el 2010 a favor de celebrar el Mundial 2022 en Qatar, la decisión más burlona y más manifiestamente corrupta que se ha tomado en la historia del deporte.

Esto no implica necesariamente una condena al fútbol qatarí. Por un lado, los jeques no han hecho más que adaptarse a las leyes del juego impuestas por el brasileño Joao Havelange cuando asumió la presidencia de la FIFA en 1974. Habrán soltado más dinero que los sudafricanos cuando obtuvieron el Mundial del 2010, pero el principio es el mismo. Por otro lado, que el país más rico per cápita del mundo invierta una pequeña porción de sus gasdólares en fomentar el deporte local e internacional con, según entiendo, excelentes centros de formación, me parece bien; que le den a Xavi Hernández y a Raúl González la oportunidad de contribuir algo a la evolución del fútbol árabe y al mismo tiempo ayudarles a que se sigan forrando en el otoño de sus carreras, sin problemas. Ellos dos, en particular, se lo merecen todo y más.

Pero, por favor, que no nos sigan tomando el pelo diciendo que Qatar se mereció la sede del Mundial cuando la temperatura allá en junio puede superar los 50 grados; cuando sus rivales para el año 2022 eran España, Portugal, Inglaterra, Estados Unidos y Australia; cuando el equipo técnico que la FIFA envió para inspeccionar las seis sedes candidatas redactó un informe en el que dijo que Qatar era, con diferencia, la peor opción.

Igual de absurdo hubiera sido votar por celebrar el Mundial en diciembre en Alaska. Una pizca de lógica se impuso cuando se decidió por fin que diciembre sería el mes en el que se haría el torneo en Qatar. No creo que nos haga mucha gracia a los futboleros de verdad que se interrumpa durante un mes el asunto serio de las ligas europeas para dejar paso al circo mundialista, pero al menos los jugadores de los países nórdicos no se morirán todos de calor.

Yo he estado en Qatar a fin de año y la temperatura es agradable. No dudo que los nuevos estadios construidos gracias al sacrificio de obreros del hermano país musulmán de Bangladesh sean magníficos. Pero lo justo sería que estuvieran vacíos durante el Mundial. Que no vaya nadie de fuera de Qatar. Que por dignidad y por repulsa a la FIFA los futboleros del mundo digamos basta ya y ni siquiera veamos el torneo en televisión. ¿Qué tal si desde aquí, la capital futbolística de Barcelona, iniciamos una campaña llamada #boicotaqatar22? Porque todos sabemos lo que pasó, sin necesidad de que interroguen ni a Platini ni a nadie. ¿Hubo corrupción en la atribución del Mundial 2022 a Qatar? Es lo mismo que preguntar si el emir de Qatar es suní o si los camellos cagan en el desierto.

Barcelona acogerá el próximo gran superordenador europeo 27 La Comisión Europea financiará con 100 millones de euros la mitad del coste de construcción y mantenimiento de la máquina. La instalación entrará en servicio a finales de 2020


El Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) albergará uno de los próximos grandes superordenadores de Europa, según ha anunciado hoy la Comisión Europea. La máquina se llamará MareNostrum 5 y tendrá un rendimiento máximo de 200 petaflops (200.000 billones de operaciones por segundo), que multiplicará por 18 el del núcleo del actual MareNostrum 4 (11,1 petaflops), el superordenador principal del centro.

Hasta ahora, cada estado miembro de la UE debía financiar sus propias máquinas, pero, para competir a nivel mundial en esta área, los países europeos decidieron aunar fuerzas a través de la iniciativa EuroHPC (HPC son las siglas de High Performance Computation, computación de alto rendimiento en inglés). La Comisión Europea financiará con 840 millones de euros la construcción de ocho nuevos superordenadores que deben entrar en servicio antes de 2021, tres de ellos de los llamados pre-exaescala (de más de 150 petaflops) y otros cinco de petaescala (de petaflops). Las tres máquinas más potentes se ubicarán en Barcelona (el propio MareNostrum 5), en Bolonia (Italia) y en Kajaani (Finlandia).

Estos nuevos superordenadores serán el primer paso de un plan de la Comisión para impulsar la supercomputación en Europa y no quedarse atrás en este ámbito estratégico que a nivel mundial lideran EE.UU., China y Japón, actualmente con máquinas de 122, 93 y 10,5 petaflops. La próxima meta será construir superordenadores de exaescala, es decir, con una capacidad de cálculo de exaflops (de un trillón de operaciones por segundo), que se prevén para 2023.

Con los nuevos superordenadores, Europa busca no quedarse atrás en un ámbito estratégico que a nivel mundial lideran EE.UU., China y Japón

En el caso del MareNostrum 5, la Comisión aportará 100 millones de euros. El resto del coste, otros 100 millones, lo asumirán el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Generalitat de Catalunya, ambos patrones del BSC, y los estados que apoyaron su candidatura: Portugal, Turquía y Croacia, aunque todavía no se ha hecho oficial la distribución de la inversión.

“Estoy convencida de que los nuevos superordenadores […] potenciarán la competitividad de Europa en el área digital. Hemos demostrado la fuerza de nuestra aproximación europea, que traerá beneficios concretos a nuestros ciudadanos y ayudará a nuestras pequeñas y medianas empresas”, ha declarado Mariya Gabriel, comisaria de Economía Digital y Sociedad, en un comunicado de la Comisión Europea. El nuevo arsenal de superordenadores “es un gran paso adelante para que Europa alcance el siguiente nivel de capacidad de computación; nos ayudará a avanzar en tecnologías orientadas al futuro como el internet de las cosas, la inteligencia artificial, la robótica y el análisis de datos”, según Andrus Ansip, vicepresidente del Mercado Único Digital.

Otro objetivo crucial es que la ciencia y la industria europeas puedan procesar sus datos dentro de la Unión Europea, sin tener que depender de máquinas de otras regiones –ahora mismo, la UE consume más del 30% de los recursos mundiales de supercomputación, mientras que dentro de su territorio sólo aporta el 5%–.

A la convocatoria europea para albergar los tres superordenadores de pre-exaescala se presentaron en abril el consorcio italiano Cineca y el centro finlandés CSC, que contaba con el apoyo de los países del norte, así como el BSC. El BSC tenía el respaldo del Estado español, la Generalitat, y de los gobiernos de Portugal, Croacia, Turquía e Irlanda, que serán los seis integrantes del consorcio que dirigirá el MareNostrum 5.

La Comisión Europea ha seleccionado a los candidatos por criterios técnicos sobre la localización planificada, que el BSC cumplía, seguidos de una negociación política en la que se valoró el apoyo que había atraído cada candidatura. Las tres han conseguido que el visto bueno de la Comisión.

La mitad del coste del MareNostrum 5 lo asumirá la Comisión Europea. El resto, el Estado, la Generalitat y los estados que apoyaron su candidatura: Portugal, Turquía y Croacia

“Estamos muy ilusionados con que España esté en la vanguardia después del trabajo hecho durante muchos años en supercomputación en Europa, que nos pondrá en una posición muy favorable para poder abordar los desarrollos en inteligencia artificial que el país necesita en muchísimas áreas”, ha declarado Pedro Duque, ministro de Ciencia, Innovación y Universidades en funciones, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de hoy. “Es la culminación a una larga tradición española de apoyo y de apuesta fuerte por la supercomputación, que se inició en 2004 con la creación del Centro Nacional de Supercomputación y la puesta en marcha en 2007 de la Red Española de Supercomputación”.

El president de la Generalitat, Quim Torra, ha afirmado que la selección de Barcelona como sede de uno de los superordenadores más potentes de Europa “garantizará” que Catalunya “lidere la revolución digital y tecnológica” y que ocupe “un lugar de liderazgo en el tema de la computación”, en el 30º Encuentro Empresarial en el Pirineo en La Seu d’Urgell, según informa EFE.

La parte principal del MareNostrum 5 se instalará en un edificio de nueva construcción junto a la capilla de la Torre Girona, de la Universitat Politècnica de Catalunya, donde reside dentro de una caja de cristal el actual MareNostrum 4, que empezó a funcionar en 2017. Algunos componentes del nuevo supeordenador ocuparán parte de este antiguo espacio, aunque el grueso principal llenará 700 metros cuadrados del nuevo edificio. Se prevé que entre en funcionamiento el 31 de diciembre de 2020. La Comisión, el patronato del BSC, que integran el Gobierno de España, la Generalitat y la UPC, así como los países que lo han apoyado, se han comprometido a financiar su mantenimiento hasta 2025.

Mateo Valero, director del BSC, fotografiado junto al MareNostrum 4, en la capilla de la Torre Girona

Mateo Valero, director del BSC, fotografiado junto al MareNostrum 4, en la capilla de la Torre Girona (Xavier Cervera)

“Siempre hemos pensado que Europa debía trabajar unida en un área tecnológica en la que competimos con países tan potentes como Estados Unidos, China y Japón, y estamos muy satisfechos de poder decir ahora que Barcelona tendrá uno de los primeros superordenadores incluidos en la nueva hoja de ruta europea de supercomputación”, ha afirmado en un comunicado del BSC Mateo Valero, director del centro. Valero fue uno de los principales impulsores de la iniciativa EuroHPC, con el objetivo de tejer una red europea de supercomputación.